Presentación

Ser consciente de la importancia que tiene la diversidad de expresiones artísticas contemporáneas me hace estar siempre atenta a las diferentes propuestas y a la oferta cultural que debemos ofrecer a la ciudadanía. En una sociedad plural y democrática, tenemos que trabajar por la democratización del arte y sus manifestaciones; por dinamizar los espacios públicos destinados a cumplir con esa función, y que estén a disposición de aquellos que nos tienen algo interesante que decir. En definitiva, que tenemos que ser generadores de oportunidades para aquellos que dedican su tiempo, su esfuerzo, su creatividad y su intelecto a la creación artística.

            Estoy segura de que todos aquellos que conocen y han seguido la obra de Ramón Garrido coincidirán en que ha bebido de las fuentes de algunos de los artistas más transgresores del siglo XX. No obstante, sin llegar a encasillarlo en ningún estilo o movimiento artístico concreto, lo que sí podemos afirmar de su obra, es que es un continuo ir y venir por un universo de formas, de fragmentos de cotidianidad aislados y descontextualizados, en un intento de organizar nuevos mundos donde los objetos cotidianos son los protagonistas de ese microcosmos.

            Objetos convertidos en símbolos y símbolos que se sirven de los objetos para advertirnos de lo que en sus incansables búsquedas y encuentros ha descubierto primero, el hombre, y después, el artista, que tiene que ver con el pensar, el creer y el sentir.

             Eduardo Cirlot en su libro “El objeto a la luz del Surrealismo”, nos habla de la ciencia de la patafísica: disciplina que se apoya en la intuición, en la irracionalidad de la cosa y en el amor. Esto es lo que Ramón Garrido viene haciendo a lo largo de tantos años de desarrollo personal y espiritual y esto es lo que esta exposición antológica viene a mostrarnos, sin más pretensiones que servirnos de guía o de hilo conductor a través de más de 25 años de reflexiones personales de un arquitecto que construye con los objetos, y de un artista que los deconstruye para crear mensajes cifrados, inaccesibles para la mayor parte de los espectadores, pero sin duda inquietantes y turbadores por la quietud y el silencio de los objetos sublevados a su destino.

 

Elena Rodríguez García

Concejala de cultura del Exmo Ayuntamiento de Úbeda