La plenitud del sentido


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Conocí a Ramón Garrido como alumno en el taller que sobre Arquitectura y Humanismo impartí
en un Master pos graduado que organizó el Centro Superior de Arquitectura de Madrid , era
Enero de 1992.

Hoy doce años después aquí en mi despacho de la calle Goya, me comenta Garrido como ese
Master y ese año modificó su visión, su estética, su búsqueda y sus conceptos; así en el curriculum
autobiográfico de catálogos anteriores, indica textualmente:
“... Un año de metro en metro. Un año de trenes. Tonos grises, oscuridad..... año gris ¿A dónde va
el hombre?...”.

Dice año gris; gris que muestra la búsqueda en un caminar consciente y constante desde la
realidad , al encuentro con la libertad pura de la Creación.
Siempre la Resurrección viene después de la muerte, el nacimiento tras el parto, el gozo tras el dolor.
“¿A dónde va el hombre?”

Esa misma pregunta hoy el artista se la sigue cuestionando; siente en su interior el sufrimiento del
hombre inmerso en esta sociedad saciada que da alucinaciones y humos, que generan las
frustraciones de proyectos que ansiamos fuera de nuestras fuerzas, de nuestras posibilidades,
que no alcanzamos nunca a realizar.

Sociedad que pones limites de mínimos y máximos, limites imposibles, que sólo son muestras
ficticias de felicidades y sonrisas, que en el fondo son vacíos sin fondo; de aquí surge toda la obra
de Garrido. En ese dónde va el hombre se recoge toda la trayectoria que tan llena de proyectos
ha mostrado a lo largo de estos doce años: Causalidad- Casualidad, Arte básico y Elemental,
líneas y puntos, Crucificado, Ofrendas ...

Ahora, con este nuevo proyecto artístico, “la Incoherencia de lo Absurdo”, llega al culmen de la
síntesis de la creación con la Palabra, de la Palabra como elemento capaz de transformar nuestra
actitud frente a lo cotidiano.

El humanismo y la arquitectura, era el nombre del taller que impartí; siempre hablamos de cómo
la arquitectura solo tiene sentido si es por el hombre y para el hombre. El hombre como centro.

Hoy Garrido habla de como ha influido la visión del hombre en su obra; como todos sus proyectos
artísticos son a la medida del hombre, son para el hombre y por el hombre:
“Una obra basada en la existencia , en la contemplación del instante, en el sentido profundo de
la Creación.”

Hoy me recuerda como desde el año 1.992, esta trabajando sobre tres palabras de las que
hablamos, sobre las tres grandes mentiras de la Revolución Francesa, la Libertad ., la Igualdad y
la Fraternidad; sólo podemos ser iguales, podemos ser hermanos y podemos ser verdaderamente
libres, si reconocemos la única verdad; que todos somos hijos de Dios, que todo lo que somos
nos ha sido dado, que no tenemos ni mérito ni culpa , no somos mejores ni peores... por que todo
nos ha sido dado, por Dios para ponerlo al servicio de los demás por Amor.
Lo que gratis recibimos gratis lo entregamos; esa es la verdad que nos hace libres, el Amor manifestado
en Cristo Jesús, que en la cruz dice .... “Padre perdónalos porque no saben lo que
hacen...”

Hoy esas palabras de Libertad, Igualdad y Fraternidad, se han encarnado de nuevo, y por obra
de Garrido nos muestra la esencia y la plenitud del sentido propio de cada expresión, de cada
sílaba de cada manifestación pública donde exponemos la realidad de lo que pensamos. Todo
dentro de la ambigüedad y la contradicción que el mismo artista indica:
“¿Dónde está lo que pensamos? ¿Es cierto nuestro concepto de lo que representa realmente lo
que expresamos?”

“¿A dónde va el hombre?”

Doce años han estado esas palabras dentro de Garrido y ahora afloran al exterior, de forma
pura, clara desde el reposo, desde el sosiego, desde la paz interior,... desde la contemplación de
los sonidos, obteniendo este nuevo proyecto artístico.

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