Están juntas pero no revueltas, porque... las dos obras son enormes

Ramón Garrido "el arte ciencia"

 

En estos momentos, la Sala Magna del Hospital de Santiago está repleta de rebeldía, con mas futuro que presente.

Estas son las obras que gustan a los inversores del arte

ANTONIO SALMERÓN PÉREZ
Encontrarse de golpe y porrazo con casi ciento cincuenta obras colgadas y posadas en una galería tan dimen-sionada como la del Hospital de Santiago de Ubeda y para más complicación de dos' autores terribles, puede resultar casi traumático para el versado, aunque realmente entretenido para si aspirante.
Dos autores, dos mundos, dos obras que si en un principio aparecen como divergentes al final del paseo se encuentran en dos dimensiones: La Originalidad y la Audacia,
Me siento obligado a decir que hay demasiadas obras colgadas en la sala y que algunas de ellas no vale la pena ni mirarlas, pero con la misma sinceridad y honor a la verdad critico informativa, tengo que decir sin señalar, para no ocasionar ningún perjuicio, que entre la nube de polvo hay, siempre según mi criterio, cinco obras que superan en valor dinero cada una de ellas el millón y medio de ptas.
El tiempo me dará la razón y no tardará demasiado, aunque en el tema del precio-arte, rige un mundo de aliénelo y secretismo impresionante.
Luce airoso y despreocupado su obra Don Ramón Garrido, arquitecto de oficio y carrera, artista por devoción. Don Ramón Garrido ha realizado con su obra, sin duda genial y valiosísima, todo un tratado de filosofía vital. No son palabras huecas lo que desearía en este momento transmitir sino palabras vivas y llenas de contenido, porque la obra de Ramón Garrido, aparte de cumplir perfectamente con los cánones del arte tradicional,, como fuente interminable de sensaciones, cumple con una carga de audacia y originalidad difícil de digerir por el espectador menos preparado. En la obra artística de Ramón Garrido se conjugan y armonizan los cinco sentidos más el común, ya que uno «puede delante de ella ver, oír, oler, tocar y hasta gustar cada uno de sus elementos.
El que algunos espectadores no hayan entendido la obra no es culpa de la obra natural y lógicamente, teniendo en cuenta además que si se pudiese hablar de precio-dinero-arte, algunas de las obras colgadas podrían superar los cientos de miles.

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