Olor a madera, altura inusual, pórticos paralelos, líneas sinuosas. Es la sala de exposiciones que en su día levantó Finlandia para su representación en el evento internacional de la Expo'92. En la actualidad es sede de la Fundación para la Investigación y Difusión de la Arquitectura, FIDAS, de la Demarcación de Sevilla del Colegio Oficial de Arquitectos de Andalucía Occidental, donde se efectúa una incesante, continua y constante actividad cultural. En esta línea de trabajo se inaugura el día 30 de Noviembre una exposición que muestra las últimas obras artísticas de Ramón Garrido Martínez y José Mª Hurtado Quesada.

Entre tonos ocres y grises, penumbra y luces, se presentan dos formas distintas de manifestar la realidad actual del hombre que, inmerso en la cultura de la posesión material, se encuentra atrapado en las líneas propias que marcan su desarrollo y evolución. Fijadas las metas, efectuada una planificación estructurada y técnicamente perfecta, analizada la psicología individual y satisfechas las necesidades, nos encontramos con un dilema existencia! cuya única salida posible es una huida hacia adelante que enfatiza el desenfreno y la desesperación. Esta realidad genera en Garrido y Hurtado unas obras repletas de signos, sentidos y significados con un mismo ideal pero bajo dos diferentes desarrollos.

Por un lado el misterio, la simbología, lo oculto, lo desconocido, el hombre, el trabajo, el dios, el gran arquitecto. La obra de Hurtado posee un desarrollo gestual, un cromatismo y una concepción global, que genera una plástica con una infinidad de materiales que nos invitan a una contemplación detallada. Para poder penetrar en todo su sentido es importante dejarse alienar por su percepción, tonos y materias, en una palabra, introducir la obra en la vida.

Como contrapartida, la obra artística de Garrido se manifiesta en una línea de simplicidad y sencillez, cuyo punto de mira, de forma casual y existencia, es el objeto en sí. Es una obra cargada de simbología donde nada es lo que aparenta ser y se nos hace necesario buscarle su verdadero sentido. El autor ha intentado plasmar las vibraciones que emanan desde el interior de cada objeto basándose en el origen de cada pieza y su historia. El conjunto es complejo y rico en matices, donde los elementos se conforman con el uso y las heridas que el paso del tiempo y el desprecio de la prepotencia del hombre le han producido.

Todos los objetos expuestos se muestran sobre tablas de aglomerado crudo de 19 mm dividida en 12 cuadrados de 30 x 30. Doce es el número básico clave en esta obra y en la historia del hombre. Doce las tribus de Israel, a las doce llega el mediodía y tras él, el ocaso. Asimismo, las magdalenas y los huevos se han comprado siempre por docenas. Doce elementos conforman cada una de las obras que Garrido muestra en el pabellón de Finlan

dia.

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