Reiteraciones significantes

Presentación del proyecto en la Galería Atarazanas. Universidad Internacional de Andalucía Sede Antonio Machado. Baeza.
Septiembre 1997

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REITERACIONES SIGNIFICANTES

Fue la Bauhaus la que en su ponderación hacia el diseño concedió estatuto artístico y valor formal al artefacto industrial. La revolución mecanicista, juntamente con la complicidad de algunos movimientos de la vanguardia histórica, convirtieron los enseres de producción en emblemas y signos de la modernidad.

El futurismo vio en ello el más alto exponente de progreso, el Constructivismo un medio de investigación del que se podría extraer enseñanzas positivas para la sociedad, mientras el Dadaísmo, desde su actitud nihilista y escéptica, vio en ellos un magnífico instrumento de transgresión e ironía. De este modo, a su original naturaleza utilitaria de estos elementos, se le añadió la consideración potencial de objeto artístico.

Siguiendo esta tradición, el artista ubetense Ramón Garrido, a lo largo de su quehacer ha demostrado poseer una especial sensibilidad para hacer del objeto cotidiano en desuso, y sobre todo de la pieza industrial extraída del arsenal de la carpintería metálica, un ejercicio creativo como metáfora de reflexión.

"La materia, objetos arqueológicos rescatados de la crueldad del consumo, de la violencia racista de la producción, se centran en una base cuya trayectoria los deja atrapados en el espacio, dentro de una línea espiral con final mudo. Es el vacío de la araña sin trama, sin posibilidad de desarrollo al torsionarse de forma empírica, cada una de sus extremidades".

Estos párrafos, escritos en cierta ocasión por el autor, entre poéticos y reveladores de un sentir ante las cosas y su destino, indican no sólo la filosofía que subyace en su propuesta, sino la coherencia existente en su trabajo. En este sentido, no conviene olvidar que la profesión de Ramón Garrido es la de arquitecto, una facultad que le ha familiarizado con el vasto repertorio constructivo en sus variadas características morfológicas y tipológicas. De ahí que fundamentalmente la materia prima de sus obras la compongan tuercas, clavos, carretes, tubos, gomas, maderas, etc., objetos creados por el hombre con una función precisa que, bien sin perder su naturaleza formal y textural, bien desgastados por el uso, cobran a partir de su manipulación un nuevo significado. En una acción de reciclaje, estos objetos pertenecientes a lo que se podría denominar "arqueología industrial", desplazados de su contexto forman parte de una suerte de instalación, es decir, de un discurso conceptual convertido en plataforma de sugerencias e ideas, expuesto con una intención que permite una interpretación abierta.

El concepto de la repetición de elementos aparece de modo explícito en la obra de Garrido, con ello se incardina en uno de los fenómenos más genuinos de nuestro siglo como es el arte de la repetición, surgido de corrientes como el Pop Art, el Minimal o el Espacialismo, donde la serialización, la sucesión de unas estructuras que se reiteran, nos indican la tautología del arte y la experimentación a partir de su propia realidad física. Como hemos señalado, la dinámica de la repetición es consustancial en la praxis de Garrido, sin embargo la reiteración de unos elementos idénticos, aunque aparentemente pueda evocarnos en un primer momento a creaciones próximas al Minimal, su concepción es diferente. Así, allí donde hay una voluntad manifiesta en pro de la investigación del lenguaje desde un planteamiento de reducción de estructuras en su esencialidad, poniendo en relación con un espacio determinado, en el hacer del artista jiennnse hay sobre todo una apelación a la reflexión sobre el hombre actual, a través del objeto industrial que se erige en símbolo y portavoz de sus logros y fracasos.

El clavo -elemento común en la mayor parte de su obra- con su carga simbólica de unión y prototipo de una era, el fragmento de tubo metálico despojado de su función conductora que le daba sentido, ahora convertida en pieza seleccionada por su eficacia plástica... testimonios todos silenciosos, que nos interrogan y provocan sentimientos afines a la existencia humana, a su incontingencia, incertidumbre, contradicciones, al insoslayable paso del tiempo y su posterior huella, etc. Alineados en visual clónica, guardando un ritmo de ocupación y ausencia, el objeto sin atributo se convierte sin embargo en fiel reflejo de su artífice, en prueba manifiesta de una apuesta velada cuyos resultados devienen en constante interpretación.

El objetivo de la propuesta de Garrido parece radicar precisamente en esa pretensión de crear conciencia del significado del objeto desde la contemplación de su silencio y su total inmovilidad -dos de sus rasgos más terribles, como apuntó J. E. Cirlot en su lúcido ensayo sobre el objeto -, haciéndonos partícipes del carácter reflector que toda obra lleva en sí, recipientes metafóricos de deseos y anhelos de un progreso imperfecto.

Fernando Martín Martín

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