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José María Hurtado Quesada

Presentación de la exposición en la Universidad de Granada. Abril, 1999

 

El primer símbolo desde el inicio de los tiempos, en que el hombre tuvo conciencia, fue la Cruz. Algo tan simple como cruzar sobre la tierra dos elementos, y tan complejo como el contenido que ella encierra.

La Cruz es el hombre en sí. Es el principio de la Filosofía más pura, es la relación entre la vida y la muerte, es la oscuridad y es la Luz, es la suma de todas las contradicciones que habitan y por la que se rige el ser humano.

Al elegir RAMÓN GARRIDO como título de esta Muestra "CRUCIFICADO" confirma Inteligencia, Reflexión y Pensamiento. Es la elección de un camino que muy pocos son capaces de recorrer y que a la gran mayoría nos está vedado.

No voy a caer en la estupidez de sentenciar a RAMÓN, como artista según se entiende, en estos repugnantes tiempos que nos ha tocado vivir, traficantes, tuercebotas y parásitos. Artistas hoy, los hay a patadas. No sólo lo considero al margen de este tenderete comercial, sino en conexión a un reducido grupo de Artífices conectados entre sí por el intelecto y en posesión del gran Don de la Individualidad.

Es frecuente ver como el espectador se pierde en la contemplación de sus Obras. Un Público poco hecho a la observación y al análisis. Son pocos los que perciben que detrás de estas formas aparentemente simples, del tono crudo de la madera y d la frialdad de los materiales, existe todo un mundo de sensaciones que se pueden percibir a través de cada uno de los sentidos; incluso llegar a experimentar no sólo la nostalgia de un tiempo y una materia que el consumo galopante ha apartado con desprecio sino el trabajo y el ingenio de aquellos que dedicaron su vida a la creación de estos objetos, hoy desechados.

Como conclusión, no dejaré pasar por alto la inquietud que me produce la contemplación de sus Obras, esa extraña forma de conjugar la rigidez matemática y perfecta, fría y meticulosa con la libertad total, casi anarquista cuando elige y sitúa uno a uno los elementos.

J. M. HURTADO

 

 

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